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La “solea” de Carmen

december 2nd, 2008

En recuerdo al campeón de futbol infanto-juvenil TAHUICHI

CARMEN. ” Niña Majita”, baila sola sin pareja, concentrada en su puro sentimiento y pensamiento. Tiene el ”duende” del flamenco gitano.

Todo empezó con el triunfo no por menos esperado como festejado, en la tarde futbolera de la Gothia Cup de Gotemburgo en aquél seco verano del siglo pasado. El gran favorito era el Milano de Módena con pasta de ganador del calcio italiano, y por que el multicampeón Tahuichi, en teoría llegaba agotado de su larga gira europea.
Entonces, como el ave Fenix, los chicos orientales evidenciaron sus altos vuelos mostrando esa estirpe de campeones rodados en muchas canchas, y segun análicis de los peritos del futbol, sacaron a relucir sus mejores jugadas, pases cortos, regateos, túneles, sombreros, vaselinas, cuadrangulaciones, los goles necesarios y la copa de Campeones, otra vez!.
Se comentó en los camerines que su jugador estrella R. Pereira, fué apalabrado a travez del entrenador “zorrito” Saldanha, por el cazatalentos del futbol catalan Francesc Trias Fargas para probarce en los teps del Narcis Sala de la ciudad Condal.
Vistas así las cosas, los personeros de turno del Bolivia-Comité fueron los auspiciadores del agasajo a los re-editados campeones. El homenaje en cuestión, en su primera parte prometía un espectáculo inédito; por que invitaron a bailar flamenco y sevillanas a Carmen, más conocida en su escuela de baile. Eurocarnaval Segadors de Barcelona, como “Niña Majita”.
Se sabe que la Niña puso dos condiciones, la primera: el silencio absoluto del público para concentrarce en el ”cante jondo”, y segundo: de ser posible un piso sonoro para dar realce al claqueo de los pies a dos palmas. –Por que este baile- dijo, -es puro sentimiento, puro dolor-.
De modo que en el momento acordado de la sobremesa, y en el estratégico prosenio ubicado frente a los integrantes de la Academia Tahuichi, se hizo la presentación con una breve biografia de la “bailaora”, luego el silencio de la espera.
Salio al improvisado “tablao” Carmen como un suspiro, tenía el cabello negro azabache peinado hacia atras a lo Frida Kahlo, una rosa sujeta a la izquierada con una peineta brillante, los ojos grandes morunos color melaza parda, la nariz delgada levantada hacia arriba, los labios colorados como claveles cortados en primavera, la piel aceitunada, reluciente mediterranea dorada como el color del ron de la antillas.
Vestia de manola encendida, de rojo salero como las caracolas, rojo marino intenso, rojo agresivo con grandes lunares negros, los volados de la falda y las mangas vaporosas de túl de Cordoba, los zapatos de riguroso negro medio taco potente, con las puntas claveteadas para dar realce al claqueo, como las grandes bailaoras de los tablaos de Granada al són del cajón, las castañuelas, las guitarras y las voces profundas.
Niña Majita, alzó los brazos juntando las manos a dar palmadas moviendo ritmicamente el cuello con pases de cisne. Ese preciso instante atacó el camborio Carlos Antonito Maya Montoya con una bulería de Cadiz que le salía de los rincones del corazón.
-Sale el sol cuando es de día./ Para mí sale de noche./ Hasta el sol va en contra mía.
Carmen, evolucionó al centro de la pista con pasos seguros, moviendo suavemente la cintura, con las manos en alto y desgranando los dedos, volteóse lenta, muy lentamente con la sonrisa encendida, en las entrañas de las cuerdas se oían los ”olés” profundos y sonoros como en las tardes de los cosos de los Miuras, los pura sangres.
Hizo una lenta pausa de instantes para recoger la mantilla de Manila, y clamó con el más viejo y triste desgarrador fandango de Huelva la voz del cabrero a por ”peteneras”.
-A donde vas bella judia?-. Era la tonada sefardí de la ribera de Cadiz del Duero en el sur de España, en realidad era una ”seguiriya” con ritmo binario, era la historia de la seductora tabaquera judia Carmen, que en sanscrito significa: hechicera ó bruja.
La bailaora avanzaba con el pié izquierdo y quedaba rezagado el derecho, se adelantaba en perfecta sincronización con el quiebre de cintura, se quitaba la mantilla y la revoleaba como una cuica hasta depositarla suavemente como el vuelo de una mariposa a sus pies.
La voz del Cabrero lloraba como en los lamentos de los ”costaleros” andaluces de la Semana Santa gitana, cuando llevan en andas a su Cristo Moreno Calé, sufrido por ellos como El Cachorro. – Y no me quejo de mi suerte!./ Que afortunado soy./ No me quejo!.
Niña Majita, recogía la Manila levantando al mismo tiempo la larga cola de pavo real, con gracia y salero de “chipiona”, para despues de segundos cambiar de paso y de ritmo, entonces el ambiente se llenaba del torrente de la voz de Tomás de Utrera y el apuro del Olé… Olé… – Te llevo en mi corazón./ Dame ese único placer./ Baila solo para mí.
Y levantaba el torso altivo y firme como torero, alzaba los brazos haciendo piruetas con los dedos en el vacio como dos cisnes haciendo el amor, era el flamenco como un sueño, inspiración, despertar, aletargarce , volver a vivir y ante todo ”Duende”.
Golpeaban las palmas con sonidos rítmicos y graves, un paso al frente y luego el otro con donaire voluptuoso, la bulería cantaba.
-Por no darte explicaciones./ Que yo me pongo con mis pesares./ Y hablo solito por los rincones.
Carmen, chasqueaba las falanges de los dedos al compaz del ritmo, levantaba el borde de la falda para permitirce unos pasos de “mataor”, pisando, pisando, las manos como empuñando los floretes hacia la testuz del toro, mientras irrumpían Los Chunguitos.
-Te dí un pañuelo./ Y te vestiste de terciopelo./ Como el mirador de la Alhambra.
No cabía duda de que hacía ostentación inequívoca de que estaba con el “Duende”, que és el alma del flamenco, algo que no se vende, ni se compra.
-Ay!… Y sentí escalofrio cuando pusiste./ Tus labios flamencos sobre los mios./ Eres mi único amor./ De otra fuente no beberé./ Aunque me muera de sed.
Acabó el verso, y la bailaora quedo estática, agitada como despertando del nirvana.
Para concluir su recital, Carmen se paró un instante en el centro de la pista y mirando a la meza de los invitados de honor de esa tarde antológica, dijo suave.
-Para la Academia, con todo mi corazón, de los De Gines, a por sevillanas: El Adios.
Empuñó con manos seguras las castañuelas negras de madera preciosa, y con los brazos en alto y el torso erguido como pecheando al viento, se arrancó a por sevillanas, cantaban Los de Gines.
“ Algo se muere en la vida”.
”Cuando un amigo se vá”.
“No te vayas vida mia. No te vayas por favor!”.
“Que hasta mi guitarra llora. Llora por decirte adios”.
Avanzaba la bailaora al lado derecho, y en redondel volvía por el izquierdo al són del traquetear de la castañuelas, al recoger los pliegues del faldon con donaire, la cabeza alta mirando con desden acompañando con el golpear de los dedos sobre las caobas, trac, trac, trac… trac, trac, trac. El cuerpo de niña mujer con efluvios perfumados, adaptando a su respiración acompasada las notas musicales de las sevillanas sin perder la sonrisa.
”El barco se hace pequeño”.
”En la estela del már”.
”No te vayas vida mía. No te vayas por favor!”.
“Que hasta mi guitarra llora. Llora por decirte adios”.
Ya, terminando el recital ”calorro”, Niña Majita se mueve como la manilla de una tabla de ouija, con premoniciones misteriosas, de saudades de partidas llevando el compaz del Adios, entregando el mensaje del Adios a los amigos que parten al otro lado del mundo. Tiene la certeza, ese instante señalado, que esta sintiendo desde lo profundo de su ser, la despedida al amigo cruceño y presidente de la Academia, el ingeniero Roli Aguilera.
”Por que hay palabras que hieren./ Y no se deben decir”.
“Por que hay palabras que hieren./ Y no se deben decir”.
“No te vayas vida mía./ No te vayas por favor”.
“Que hasta mi guitarra llora”.
“Llora por decirte ADIOS!………….(terminan Los de Gines)
La bailaora, queda en trance, haciendo el saludo “camborio”, cansada y satisfecha, envuelve a la delegación en la amplitud de su mirada.
Es saludada con una ovación cerrada de toda la Academia y los invitados, se la vé feliz, con la satisfacción que tienen los artistas cuando se alza el telón: cantaores, guitarristas, soleaores, cajistas y sufridores calés. Gustan de tener la vista del público observando sus movimientos de triunfo, inmensamente satisfechos de atreverse a medir el tiempo con ese arte milenario de trashumantes, el arte del baile flamenco.
Todas las jóvenes estrellas de la Academia, posaron con Niña Majita a tomarce unas fotografías para el recuerdo, tambien el ingeniero Roli, el médico, el entrenador y demas delegados. Eso sí!, todos acordaron la promesa formal de la Niña y su familia, para visitar la Academia y la bella tierra oriental, y tambien mostrar allí su arte, así como degustar los afamados ”pacumutos con yuca frita” en los asadores de la avenida Cañoto. El médico de la delegación, obsequió con sendas escarapelas de la institución, y todos se fundieron en un abrazo y por que no tambien una breve lágrima.
Tiempo ál tiempo, a las semanas llegaron periodicos de Santa Cruz de la Sierra, enviadas por Roli, donde daban cuenta de la Despedida Flamenca de la Gothia, con parabienes a la bailaora Carmen, Niña Majita, desde latitudes tan lejanas de sabanas orientales, hasta las colindantes urbes del circulo polar ártico.

A modo de EPÍLOGO
Intentaremos cronicar el tiempo pasado, impulsados por ese reflejo hemocional de querer siempre ajustar los aparejos de la historia.
Primero. Con el hecho concreto de varias décadas atras, quizas a principios de los 70, cuando conocimos al ingeniero Rolando Aguilera en un acto de la Prefectura cochabambina en calidad de ministro del Gral, J.J. Torrez, y fué uno de los impulsores de la creación de las Corporaciones de Desarrollo Departamentales, entidades autárquicas y descentralizadas.
Segundo. Un otro momento, este en la España del mundial de futbol del 85, cuando y al mismo tiempo, la Generalitat de Cataluña organizó el campeonato mundial infantil de futbol, conocido como: Mundialet. En esa ocación Tahuichi se clasificó finalista del certamen frente a Bulgaria. Fué una tarde memorable, él público del estadium Narcis Sala apoyó, torció y ovacionó a los chicos de la Academia al grito de: “A por los Suramericanos oé…óe…óe”.
Los nuevos campeones salieron en hombros como matadores de toros, la prensa catalana no se ahorró en elogios: ”Lo mejor que le pudo pasar a Sudamerica”, ”Las pepitas de oro de Santa Cruz de la Sierra”, ”El Brasil en miniatura”, donde más?, visto está que nadie es profeta en su tierra.
Los contados connacionales que por ese entonces viviamos en la ciudad Condal, festejamos por todo lo grande en la bodega más emblemática de Barcelona, La Bota é Racó, con una ”cena al tapeo”, jamón de Jabugo, caracoles al alíole, riñoncitos al coñá, calamares a la romana, pescaito frito y quesos curados, regado con un exelente tinto Marquez de Riscal gran reserva, y los carajillos graduados con Veterano, ganar el Mundialet bien valía la pena.
En fín, el tiempo viejo que se resiste a morir en las calendas griegas y reivindica su razón de ser memoria.
Si el món ja és tan formós, Senyor, si es mira
Dins la pau nostra dintre de l´ull vostre,
?qué més ens podeu dá en una altra vida?.
-Cant Espiritual de Maragall-

Paú Palaú – Barcelona
Verano del 2000
Ricardo Raúl Cauthín Aramayo-Florez

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