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Vocación de disentir

april 25th, 2009

” Escogerás el exílio para decir la verdad”.
Nietzsche

Garder en mémoire.-
A como los tiempos pasan, cuál aguas de un rio que nunca, nanca más besarán las arenas de los playones que en algún momento las sintieron discurrir.
Permitasemé, evocar a tres magníficos líderes vallunos-agrarios, únicos en su accionar sindical, en su vocación de disentir ante el cretinismo, y de memória tán ineludible en estas épocas de mediocridades “referendarias”. Ellos eran y son: Enrique Encinas, Miguel Veizaga y Vitaliano Grájeda.
-Nuestra conciencia, thanta pero llimphu carajo!- (nuestra conciencia, vieja pero limpia c…).
Vitaliano Grájeda. Plaza de la Reforma Agrária, 3 de agosto de 1983.

Inexcusablemente, en el rescate de la memoria histórica no solo está el deber de la honestidad; sino que esta és innegociable, sin ningun tipo de concesiones, solo vale la servidumbre a la evidencia de lo vivido y sus protagonistas. Es así que más de medio siglo despues, seríamos los desconcertados testigos de la floración cuál hongos alucinógenos, de los llamados lideres etno-folclóricos, como cópias mal dibujadas o negativos velados, o peor aún, remedos de ventas de saldo, tán discimiles de aquellos otros, los de hace siete décadas atrás, los autenticos, los que surgieron con las luces de la revolución del 52.
Los que se atrevieron y lograron romper la férula de los sindicatos verticales, en los años más bragados de la era del MNR. Épocas cuando en las llamadas ”zonas rojas” del valle alto –Cliza Ucureña- los conflictos derivados de la improvisación de la reforma agraria, se zanjaban a tiro limpio y en reyertas de guateques de chichería, a los sones de corridos rancheros, al más puro estilo Jalisco: -Hay Jalisco no te rajes. / Y si Adelita se fuera con otro?. –Hay!…le meto un tiro, jurayman hermanito.
Aquellos otros, los que posteriormente serían los inhumadores del sindicalismo prebendalista y corrupto del llamado: Pacto Militar-Campesino, sustento civil de los dictadores Barrientos y Banzer. Aquellos, los forjadores de la Federación Independiente.
Los que suscribieron contra viento y marea, el acuerdo histórico en las antipodas de los caciques de antaño: EL PACTO ESTUDIANTIL-CAMPESINO, con los secundarios, los universitarios y los normalistas. El pacto entre los chacareros y los poetas, el pacto entre los hombres del surco y los conspiradores de café, entre los mujiks y los bolcheviques, en definitiva entre los ouvrier agricole y les faire des études. Los Afrancesados. Con el lema: Por mejores condiciones de estudio vida y trabajo, en septiembre de 1969 Mes del Estudiante.
Que épocas, esos líderes parecían con toda certeza hechos a medida de sus azañas y sus quiebres de cintura, de sus aciertos y sus amagos, de su vasta descendencia y sus amores impios. Meramente, parecían sacados de una estampa de los legendarios agraristas del mismo Pancho Villa en sus dominios del norte mejicano.
Y, no eran copias, no distinguidos lectores, eran el producto de calificados estamentos agrarios de la revolución letrada, esa que formó sus cuadros en las lecturas de sus propios intelectuales, su semillero nacional: Carlos Montenegro, José Antonio Arze, Jesus Lara, Walter Guevara Arze, Augusto Cespedes, José Pereyra Claure, Antonio Urquidi, Mariano Baptista Gumucio y muchos otros –La Inteligentzia Kochala-, estos intelectuales, habían bebido la praxís en las mismas acequias de los maizales, y habían elaborado la teoría en la derrota sedienta de los carahuatales de la guerra del Chaco. Entonces, se podía afirmar con la certeza que da la razón, que pensadores y pensados, sabían exactamente a por donde ivan los tiros, y cuál la dimención de su trazado histórico.
Por lo mismo, debemos aclarar para los principiantes o los desmemoriados del siglo XXI, el ”zafarrancho nacional” del 9 de abril de 1952 fué una revolución en el sentido más clásico del término, si entendemos por revolución lo que ilustran los diccionarios: Sopena, Espasa, Larousse, en sentido que revolución es: alboroto, sedición, levantamiento violento.
Entonces, es cuando las clases medias en las ciudades –intelectuales, estudiantes, pequeña burgesía-, más milicias de mineros y laburantes vallunos, derrotan por las armas al llamado: “ glorioso ejercito nacional”. Ahora bien , esos ciudadanos amotinados toman el poder para a travez de sus dirigentes imponer sus reivindicaciones, y para inventario de la historia se otorgan derechos que hasta ese entonces ni soñaba la gleba, así a los “mitayos” los convirtió en co-administradores de la minería, a los “pongos” en propietarios de la tierra, a leidos y neófitos dio el derecho al voto, promulgó la Reforma Educativa redactando el Codigo de la Educación, inspirados en pautas didácticas de padagogos de dimension universal como Andres Bello y Juan Enrique Peztalozzi entre otros, uno de sus ponentes fué el exímio y nobel porfesor José Pereyra Claure, al tenor de: – Tenemos que convencernos de que no puede haber desarrollo económico, si no hay desarrollo educacional -, congreso pedagógico 1955.
Y así esta registrada esta revolución, junto a otras del siglo pasado en archivos de emerotecas, enciclopedias, manuales y compendios de medio mundo para conocimiento é información de fulano, zutano, bengano y perengano, que guste de la verdad, y no confunda insurrección armada como la descrita, con el “siseo” de falazes elecciones democráticas que nos muestra el neo-populismo.
De manera que si concordamos con Georges Politzer cuando sostiene: “Los hombres hacen su historia por acción segun su voluntad, que es la expresion de sus ideas”, asumiremos en consecuencia lo sustentado por Regis Debray al referirse metaforicamente a la revolución de marras en su comparación dialéctica: – “Esa Rusia de 1905 en miniatura trasplantada a la América indigena en la época del imperialismo”-. Irrebatiblemente, estas dos reflexiónes cuál certezas entomológicas de la historia son como dos guiones de una misma realidad, la fuerza es poderosa en cambio la razón concluyente.
Otra cosa es que la misma se haya devaluado devorando a sus mejores hijos, y los pícaros la hayan secuestrado para usufructo privado, como pasó con otras de triste recuerdo. Lo rescatable siempre seran los postulados que dejó, y esa pléyade de formidables líderes letrados de todos sus estamentos como los personajes de este relato real.
Entonces, resulta que en estos tiempos de suplantaciones chabacanas, de sociedades semióticas, no podemos dejar de recordar y admirar a tres luchadores agrarios de la libertad y la democracia republicana de la Federación Única del valle cochabambino: E. Encinas (strio, ejecutívo), V. Grájeda (strio. general), y M. Veizaga (strio. de relaciones). Hombres fuera de serie por su carisma a partir de sus rasgos físicos y sus atuendos, bien podia compararceles con distinguidos catetos jerezanos, isleños de Lampeduza, padres- padrones del sur de Italia o llanamente hombres de maíz.
Con sombreros alones, mostachos bien cuidados, cutis claros, retinas silveradas, usaban y abusaban de una labia impecable, eran auténticos “picos de oro”, peroraban en un castellano bien pronunciado sin complejos lenguísticos, eso sí, matizado con terminos cochalas declinados al español con grasejo y habilidad, como aquél celebre: -Cunan ima temperamento adoptar rishiaycu kay circunstanciapi- (ahora que temperamento adoptaremos en esta circunstancia).
En su ideario doctrinario, nos atrevemos a asegurar, poniendo las manos al fuego, sin temor a quemarnos ya que fuimos acesores ad-honorem de esa directiva, que postulaban una amplia democracia en sus bases, no concebían ni remotamente dictaduras de mayorías; sino la tuición y el bienestar del conjunto, y por sobre toda frontera dialéctica, la independencia clasista del sindicato, no amarrar la institución a ningun regimen cercano o lejano, amigo o enemigo. La independencia de clase constituia el mejor garante de la unidad del agrarismo, unidad construida en rancheríos, aldeas, comunas, escuelas rurales; pero tambien en persecuciones y carceles. Estaban vacunados contra obseciones patológicas de culto a divinidades pagano telúricas, propias de personas y sociedades débiles y oligofrénicas.
Por lo mismo, no comulgaban con prácticas de ritos ancestrales y primitivos (sahumerios, chamanismo, etc.). conciderados más bien como actividades esotéricas, o en el mejor de los casos posturas costumbristas de martes de carnaval.
Lo que ellos sostenían era trabajar la tierra y mejorar las cocechas de granos, integrarce a la cadena de la producción, para tener voz, autoridad y voto en el concenso politico.
Así fué que al ganar la Federación de Campesinos de Cochabamba en 1982, E. Encinas natural de Quillacollo, y M. Viezaga de Cliza, eran fogeados militantes del partido del viejo ”maestro” Juan Lechin Oquendo, mientras de V. Grájeda nacido en Arani, militó en corrientes maoistas cercanas a los frentes estudiantiles, la juventud y circulos intelectuales, en las antipodas de posiciones obreristas y de culto a la personalidad.
A tantas décadas de esta historia, Vitaliano, hoy como ayer se ratifíca por su valor perenne para quienes lo conocimos como un personaje mítico y legendario, con patente de arquetipo inmortal por todo lo que le tocó vivir. Tuvo la gentileza de narrarnos sus anécdotas alegres y tristes, en las largas horas muertas de la prisión que dolorosamente compartimos en Viacha y la isla de Coati, en el lento primer semestre de 1972.
Ahí contraimos la promesa de contarlo todo, en algún momento de nuestra azorosa existencia, y claro que lo haremos, en un relato que trate exclusivamente de EL –El Loco Vitaco-.
Será el homenaje que se merecen los hombres intemporales y únicos por su disension limpia y cinsera a autócratas tanto letrados como ígnaros en todos los tiempos.

” Con todo lo vivo que hay en tí/ con todo lo horrible y bella que es la vida,/ con la sangre, el fuego, el acero y la PALABRA/ detén y tumba al enemigo!…
Olga Berggottz – Leningrado oct. 1941

Biblioteca Kåken (prisión) Härlanda
Pascua 2009
Ricardo Raúl Cauthín Aramayo-Florez

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