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Crónicas libertarias desde la Petxina

januari 27th, 2010

Non Omni Morial (No todo ha de morir en mí. Presidio de Achocalla 1972).
– Praefatio necessarium est.-
– Por que Crónicas?… Por que Libertarias?… Y, por que desde el carrer de la Petxina?. (leasé Pechina).
Veamos:
Crónicas.- Lo fantástico y poderosamente pedagógico de la historia, -La Madre de todas Las Crónicas-, es su irrebatible condición de deponente y juez certera al mismo tiempo.
Es así, como nos comprueba que somos criaturas reincidentes en los mismos errores, humanos al fín. O mejor dicho en cristiano: Nos gusta pisar la misma caca de manera repetitiva y esquizofrénica, lo reafirman las crónicas, que pena!.

De modo que, sí en el siglo pasado, nosotros, los outsiders del tiempo del amor y las flores, le dijimos NO! a la bota militar y al pacto militar-campesino. Hoy, en este siglo de los socios. El sosiOlismo al 10 %, tambien le diremos NO! al pacto oclocrático.

Y, no es que no nos guste el “acullicu” (masticado), sino que el masticar hojas verdes todo el tiempo es cosa de ruminates y tal vez algo peor.
Entonces, para que quede clarito como el agua que se decanta de los glaciares. Dictaduras?… No Gracias!. Ni de Dios, menos de oclócratas iluminados. Que no es de mentes equilibradas sostener sojuzgamientos de 500 años para asaltar la libertad y violarla.

Que tambien de acuerdo a crónicas comprobadas, aunque hoy negadas por bellacos historicidas que de haberlos haylos, existen pueblos con sufrimientos de más de 5000 años, y no reclaman revanchas históricas, al contrario, son ejemplos de cultura, artes, ciencia, rotación democrática, premios nóbeles, desarrollo y alguito más, estamos?

En estos días de efervescencia navideña, a pesar de la crisis, pastoreamos al tiempo sentados a la bartola en el café-bar de siempre el Scrib´a en el carrer de la Petxina –la calle de la caracola menuda-, vamos hojeando con atención de escribano miope de crónicas, una otra crónica la del sufrimiento y la resistencia. Es la 2da. Edición del Informe: Violación de los Derechos Humanos, elaborado en su edición original por encargo de la COB en el exílio de 1976.

Es triste hurgar en la rémora cronista de la memoria, al menos en el caso de este servidor, consignado con el número 389 (pag. 178) en el listado de presos políticos, así como recordar las vivencias paridas en el dolor en los testimonios consignados en las páginas 74 – 75 El Alto Madidi, pag. 82 Coati, y pag. 83 – 84 Chonchocoro, las mazmorras más bragadas de la dictadura.

Esta 2da. Edición, si bien siempre será un testimonio engendrado en la verdad y nada más que en la verdad, crónica vivida al fín, pero, nos trae el tufillo de haber sido ”desbautizada”, es decir censurada. Nos lleva a esta certeza la comparación que hacemos con fotocopias de la edición original que nos fueron entregadas en las dependencias de Emmaus-Björkå (Suecia) en el invierno de 1977, se nota un posible “encargo” de algun chaman honoris-causa de los que mangonean en el reino de los pluricéfalos.

Sin desmerecer a las víctimas de la represión, a las que recordamos con todo el respeto del que somos capaces, y por la honestidad con la memoria histórica, debemos afirmar que el estudiantado, de el que este servidor fué dirigente, era la piedra en el zapato de la dictadura, la intransigencia y rebeldía propias de la juventud, y más aún si esta es letrada siempre será contestataria a toda forma de autoritarismo en los cuatro puntos cardinales del planeta y en todos los tiempos.

Los estudiantes fueron uno de los sectores más golpeados por las dictaduras, así como la pequeña burguesía, de cada diez presos, siete eran de clase media entre estudiantes, maestros, periodistas, abogados, médicos y profesionales académicos, luego de manera testimonial un campesino, un minero o un fabril, los líderes chifleros no estaban, y no nos inventamos esta tesitura, no queridisimos lectores, ahí está el libro 2da. Edición-Testimonios de la COB. Ellos, no estan, son los ausentes de la lista, no salieron en la foto, son los que hicieron la rabona, los rochistas de la clase. Más claro les decimos en su papiamento de 36 dialectos: Mana kanchu, ama llulla ockenchitos.

Así que, enteraos improvisados conversos, a la historia se entra por la puerta grande, la principal y luego de un fogueado aprendizaje, esos son los llamados políticos profesionales. A la historia nunca se entra por las ventanas o rompiendo los tejados o inventado fábulas.
Lo que cuesta deglutir, es que lo mejor de está era ya ha pasado. Los mitos, las leyendas, las epopeyas, las revoluciones, las inmolaciones, las caidas heroícas, los progres rebeldes, anarquistas, comunistas, izquierdistas, los pequeño burgueses desesperados, en fín los idealistas utópicos ya han puesto los cimientos de la historia y esta les acompaña.

Entonces, no queda más que apañarce en este siglo 21, con la crisis, el calentamiento global, y los que dijeron serían honestos y son chorizos, que habían leido miles de libros y son más bordes, que tenían decensia y vaya que nos salieron golfos, que eran currantes y solo son gandules, es la marea sin control de la hojarasca que pretende arramplar con todo aduciendo que le llegó el momento, lo veremos.

Por ahora nos remitimos a lo que en su momento afirmára tán acertadamente el gran Albert Camus: “….fué en España donde los hombres aprendieron que es posible tener la razón y aún así sufrir la derrota….”.
Ahora bien, aclaramos que la Federación de Estudiantes de Cochabamba, fué la más tocada con tres de sus dirigentes adentro, luego Sucre con dos, el Beni y La Paz con uno, y varios cientos de estudiantes de base que caían tras cada revuelta. Eso es lo que se pretende cronicar en esta Relato Real.

Ademas lo hacemos como un homenaje, quizas tardio, pero homenaje al fín, a todos esos bravos chavales caidos y que no estan más entre nosotros, salvo en las crónicas que cantan los bardos ocacionales cuando rememoran el pasado, y que tambien son cada vez menos, y por que ahora, todo lo cubre el manto del olvido concertado, sin pasado, sin historia, sin anécdotas, sin trayectoria que cronicar; pero con muchisimo odio y mala leche. O como diria el célebre Manco de Lepanto: “Cada quién es como Dios lo hizo, y a veces peor”.
Tambien estas crónicas, pretenden ser ún otro homenaje a los miles de estudiantes de medio mundo, repetimos: medio mundo, que fueron maltratados y vejados en el stadium de fútbol de Santiago de Chile en la primavera de 1973. Y, estan consignados en el libro Terrorismo de Estadio de la periodista santiaguina Pascale Bonnefoy Miralles, quién tuvo la gentileza de incluir a este servidor en las páginas 131, 107, 255, 322 y 324. Gracias! por tú valentia Pascale.

Entonces, llegó el momento de contar esas desventuras de esa generación de jóvenes libertarios republicanos antes que la ventolera del olvido premeditado los quite de la faz de la tierra.

Libertarios?.- “Davant aixó, nosaltres proposem la militáncia lliure i desinteressada i l´autogestió del llarg camí que encara ens queda per recórrer”.
El Grillo Libertario – Conellá de Llobregat.
No se es libertario. Se esta libertario, que es estar libre y gustar de la libertad, aparte de situlezas escolásticas, se está libre no por cumplir ninguna obligación ni sacrificio. Se está libertario con la certeza completa de quién quiere para sí una vida plena de oportunidades.
Y, se reafirma como poseedor de la vida ante el cerco de la muerte impuesta generalmente por el estado totalitario.

La libertad no se negocia, no se cambia; por que nada se le iguala, la libertad no se delega, se la toma y se la ejerce con la mayor equidad posible. El Libertario, no encarga la administración de la libertad al reino de nadie; por que sabe que sin libertad todo pierde valor, todo se vuelve yermo, hasta la mayor subención, no se puede aceptar la dádiva: te doy un bono, mil bonos; pero yo administro tu libertad.
El jóven libertario no acepta el partido único, el servicio militar obligatorio, ni de vainas!.
Solo sus ideas libertarias significan la justificación para su alma y ciudadanía rebeldes, que se traducen en un acendrado republicanismo-libertario como garantia de honradez ante la historia.
Entonces, al ser la libertad la piedra de toque, la condición sine qua num para la supervivencia de la humanidad, los jóvenes libertarios se reafirman en depositarios de la confianza de esa virtud de la ciensia positiva.

Y, generalmente suelen ser intelectuales de café y mucama de servicio, enamorados de las flores, distinguidas damitas lectoras compulsivas de Flora Tristan, Baudelaire, Rosa Luxemburgo, Rimbaud, Simone Veíl , Sartre, Federica Montseny o Camus, y saben que no nacieron para ”amas” de casa, menos para servir al macho cabrio, son tambien bohemios que espantan la oscuridad con la cadencia de sus versos irreverentes, y, como no?, los jóvenes estudiantes de la clase media, defensores de todas las causas habídas y por háber: desde la carencia de material didáctico hasta la explotación de los animales, de la lucha por los derechos humanos a la liberación sexual, de la liberación de los presos al otorgamiento de un puesto de trabajo justo, desde la supreción de la educación autoritaria a la pedagogía moderna y occidental, desde la maxíma tolerancia en la maxíma diferencia, en fin, a la exaltación de la república a tono con el legado del pedagogo histórico catalan Francesc Ferrer i Guardia que: -no creia en la revolució espontánia sino en la instauració d´ una república com a pas previ per arribár a la societat igulitaria-.

De modo que, la juventud estudiantíl en las décadas de los 60-70-80, se identificó con los ideales libertarios republicanos, estos a su vez se renovaron despues de las guerras en el viejo continente y tuvieron su apoteosis a partir del mayo frances del 68, el movimiento hippie contestatario de San Francisco, y perdieron la noción de pecado identificandosé con las luchas por la democracia, adoptaron como suyos los colores rojo y negro de la rebeldía libertaria é hicieron suyo el lema: Por mejores condiciones de estudio, vida y trabajo”.
Por ultimo, el jóven libertario republicano siente que se a ganado el derecho a militar en las causas más nobles, y la más importante, la resistencia a todas las dictaduras, independientes de credo politico, raza o grupo tribal, concientes de que el descolonizado suele ser, vaya ironía, peor dictador que el colonizador, verdad que si?.

Desde la Petxina?.-
El carrer de la Petxina, es el paseo de una cuadra, un mini boulevard, una callecita corta o una caracola menuda, de esas que son el ingrediente indispensable para elaborar una genuina paella mediterranea con sibarítico sabor y fundamento de mar, sin las petxinas censillamente no hay paella marinera.
Así, el carrer de la Petxina empieza en la esquina de las Ramblas de Sant Josep y sus lozetas traqueteadas por la paliza del tiempo y aquellas carrozas de los grandes de la Ciudad Condal, quizas los Duces de Medinacelli, los Sres. de Claramunt, de Florejacs, de Queralti, de Muntsonís o hasta el mismisimo Conde de Barcelona, acaban toqueteandose con el carrer de les Cabres, que es una prolongación de las lánguidas marisquerías del totémico Mercat de la Boquería, esas donde se puede degustar desde un arroz a la cubana, a porciones generosas de fuet, un bacalao a la asturiana, unos macarrones con bendreta u otras exquisiteces con gran “caliu” solo para “golafres” del paladar.

La cercana Catedral Metropolitana contigua al Palau de la Generalitat, hace oír sus diáfanas campanadas varias veces al día, con repiques del llamado a misas, al angelus, a maitines, a muerto y en épocas preteritas de convulsiones los toques a rebato.
En la Petxina, el viandante puede contemplar las gastronómicas pollerias al lado de auténticas cavas de cata de tintos de alcúrnia, delicia para los expertos en caldos de vides y buen aprendizaje para iniciados en las artes espirituosas del Dios Baco.

El cafe-Bar Scribà esta situado en la planta baja de la antigua casa Figueras, tiene cinco mesas en el pasaje , cada meza con cuatro sillas, todas color cacao crudo, así como las henormes sombrillas, adornan algo más de media docena de palmeras enanas amazónicas de verdes de todos los tonos. La atención es cordial, atenta y amigable dependiendo del cliente.
Los edificios de la Petxina de arquitectura barroca con solero de siglos, no pasan de los cinco pisos, adornados con farolas colgantes, hiedras trepadoras, y zaguanes sepulcrales o conventuales entre tétricos y románticos labrados de sus pedreras.
Los balcones de la Petxina, secan al sol las coladas exóticas de pobrerio migrante, estas penden de las bardas todavía blasonadas con los escudos de armas de épocas épicas, de aquellas de los Francmasones, los Templarios, los Cruzados contra el sarraceno Almanzor, de Marqueces, Condes, Duques, de apellidos ilustres de la catalanidad de toda la vida, de banqueros mecenas de las artes a cuanto letrado recaló en sus puertos mediterraneos.

Sus balcones de cobres carcomidos por la pátina del tiempo, reverdeados por el humus, el viento y los soles de las tramontanas que atraviezan soplando irreverentes sobre las islas Baleares desde el tórrido Sahara, en los bochornos veraniegos de la Costa Brava.
Esos balcones de antología que en esta tarde navideña oréan a la brisa templada que baja del Panedés, evitando con estilo y clase sus linajes históricos: Chilabas moras, saris indús, guayaberas caribes, aguayos andinos, sarapes carabina 30-30, rebozos de lloronas, tejidos de pañoletas traidos de todos los confines del mundo, y cuando no? las braguitas frotadas de tanto usar, lavar y volver a usar, con los colores gastados del arco iris.

En ese ensamble de pasado y presente, se nota la dicotomía que transita frente a nuestras narices, las célebres gordas de Botero, meneando impudicamente sus opulentas curvas de escándalo con increible ostentación y sin recato, vociferando a grito pelado en idiomas que solo ellas entienden: a que les habran la puerta del zaguan, les repitan la compra o simplemente remarquen la estación del metro para ir al Monte Carmelo a hacer una curradita.

Pero, en definitiva lo que pretenden es hacer oir sus voces agudas y potentes de matronas del tercer mundo, como forma de mostrar su presencia a los solemnes comensales, turistas, bohemios y otros temas con sus locos, tipo este servidor, sentados en el Scribà.
Es, en el entorno dicotómico de estampas é incoherencias del pasado y el presente donde se mezclan incólumes al silencio o la vocinglería del honorable: Las Señoritas de Avignon de Picaso, Las Meninas de Velasquez, Los Fusilados de Mayo del sordo Goya o los paisajes surrelistas del fenicio loco de Cadaquez, Salvador Dalí el genio.

Y, como para que quede completo el panorama, no falta la figura escurrudiza y misteriosa del gitanillo Esaías, luce un sombrero alón negro, un tremendo aro en la oreja derecha, tiene los brazos culebreados de tatuajes, un par de dientes de oro y ese aire de soledad de los caminos.
Lleva a cuestas una pequeña valija parda que como una caja de pandora la abre para mostrarsela a los curiosos, incautos o posibles compradores su increible colección de abanicos
de todos los tamaños, colores y procedencia, es su mercancia clandestina que sigue a la propuesta: -abanicos finos, majos, solo un eurillo, quieres?-, cierra la valija mirando a todos los lados, para luego interrogar con la mirada y cerrar el trato. No da lugar a mucha conversa, pero se le adivina en el aspecto esa añoranza de tiempo perdido de la que presumía Melquiades, el sabio de Macondo.

Es, en estas lánguidas tardes tán catalanas de fin de año, donde nos atrevemos a cronicar las andanzas de aquellos jóvenes libertarios republicanos del siglo pasado, que tuvieron un sueño, reconquistar la democracia secuestrada en los cuarteles, y acabó siendo una pesadilla en este otro siglo; por que su majestad la democracia, nuevamente está secuestrada en el autóctono reino de antropología auquénida.
Aquellos increibles heroes no se merecían semejante ultraje; quizas, por eso buscaron la muerte con una obstinación bastante parecida a la porfía por un final preconcebido, más que una desgraciada circunstancia de la vida.

Ahora, que ellos descansan por fín bajo cuatro codos de tierra, los sobrevivientes de la gesta, nos tomamos el atrevimiento de narrarlo todo en estas breves crónicas de antología social para el indulto de la historia, al socaire sosegado y la cobertura condensada de reminiscencias que nos brinda el Scrib á del carrer de la Petxina.
Sin perder de vista el absoluto convencimiento ni por un instante: que la última trinchera a rendir, será él de la libertad, y la última barricada a defender, él de la república, luego, sus últimos combatientes: Los jóvenes estudiantes libertarios y republicanos.

Advertimos que, nombraremos por sus nombres a los compañeros que ya no estan, por sus sobrenombres a los que aún viven y se mantienen en misantrópica espera, los lugares y hechos, no son mera coincidencia, existieron en la realidad, lo prueban nuestra honestidad, las historias orales que se cuentan en las tertulias, y por que no, las últimas emerotecas que habrá que pasarlas a la clandestinidad antes que las destruya el despelote jurásico del siglo 21, mala honda para tiempos malos.
Adelante pues!. Y, que nos ilumine la Moreneta de Montserrat!.

Ricardo Raúl Cauthin Aramayo-Florez
Tardes navideñas del Scribà
Diciembre del 2009 (continuará)

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